La Junta Ejecutiva Regional es el equipo de líderes que, bajo la dirección del Espíritu Santo, guía los destinos de nuestra región eclesiástica. Su compromiso es ser ejemplo de integridad, visión espiritual y servicio, fortaleciendo la unidad doctrinal, administrativa y misionera de nuestras congregaciones.
Compuesta por siervos aprobados conforme a los principios bíblicos y estatutarios, su labor trasciende lo organizativo: es pastoral, evangelística y formativa. A través de decisiones sabias y oración constante, procuran que la iglesia avance firme en su llamado de predicar el evangelio completo y pastorear con amor al pueblo del Señor.
Como cuerpo administrativo y espiritual, representan un baluarte de fidelidad, transparencia y vocación, honrando el legado de nuestra fe pentecostal y asegurando el cumplimiento de la Gran Comisión en toda la Región Norte de Colombia.
NUESTRA DOCTRINA
Es un organismo vivo, esencialmente cristiano y sin ánimo de lucro, cuyo objetivo primordial es exaltar al Dios infinitamente poderoso y creador de todas las cosas, manifestado en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo; predicar el evangelio completo —Cristo salva, sana, bautiza y vuelve pronto— y que las almas vengan al conocimiento del Señor Jesucristo, fuente de salvación y vida eterna, produciendo así un verdadero arrepentimiento conforme a las Sagradas Escrituras, manteniendo un testimonio público fiel y verdadero como hijos de Dios.
NUESTRO HIMNO
Firmes y Adelante
I
Firmes y adelante, huestes de la fe,
sin temor alguno, que Jesús nos ve.
Jefe soberano, Cristo al frente va,
y la logia enseña tremolando está.
CORO
Firmes y adelante, huestes de la fe,
sin temor alguno, que Jesús nos ve.
II
Al sagrado nombre de nuestro adalid,
tiembla el enemigo y huye de la lid.
Nuestra es la victoria, dad a Dios loor,
y óigalo el averno lleno de pavor.
III
Muévese potente la iglesia de Dios;
de los ya gloriosos marchamos en pos.
Somos solo un cuerpo, y uno es el Señor,
una la esperanza y uno nuestro amor.
IV
Tronos y coronas pueden perecer;
de Jesús la iglesia constante ha de ser.
Nada en contra suya prevalecerá,
porque la promesa nunca faltará.